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Oriol Elcacho, veinte años con la moda

Un año antes de cumplir los 40, Oriol Elcacho celebra dos décadas en la moda, enamorado de la modelo leridana Davinia Pelegrí desde hace doce años y con un proyecto vinícola entre manos que le ilusiona. Podría hacer una fiesta para quitarse el sombrero (“Traca i mocador –cuya traducción al castellano sería “para quitarse el sombrero”–que es como se llama su vino), pero el modelo de espíritu catalanamente discreto dice que no es necesario “porque tener detrás veinte años de carrera ya es en sí mismo una celebración”.

Su elegancia de gentleman y su rostro de ángulos grecorromanos (con unos preciosos ojos azules) le han valido el epíteto de adonis y le han garantizado un lugar en las campañas y las pasarelas masculinas de firmas como Valentino, Cavalli , Custo, Missoni y Ralph Lauren. Precisamente, el verano pasado hizo una sesión de fotos para el cincuentenario de la emblemática firma americana para una revista británica en la mansión de Lauren en Long Island, “con su impresionante colección de coches, entre los que hay uno similar al de James Dean “. Estudió empresariales, pero la moda le atraía por su vertiente artística, y nunca se ha arrepentido de haberse dedicado a ella. Vive en Barcelona con Davinia, alejado del mundo de los paparazzi y sin necesidad de casarse, aunque cualquier día podrían hacer “una ceremonia pequeña, íntima”. Cuando comparten trabajo, las imágenes de los dos juntos son de auténtico impacto. Dos bellezas unidas en el trabajo y en la vida.

Ella le apoya en su aventura vinícola, que inició en 2015 con su amigo de infancia Josep Borràs, al frente de la bodega familiar Mas de las Vinyes, en Cabacés, con DO Montsant. Al modelo le gusta el vino y también crear las etiquetas que, tanto en la botella del vino blanco como en la del negro, juegan con sus rostros. “Ya me estoy acostumbrando a la fama”, bromea Borràs durante una degustación de su producto en la fiesta del segundo aniversario de la tienda de la firma francesa IKKS en el paseo de Gracia. El Traca i mocador ( “un nombre divertido”) tiene una producción pequeña de 7.000 botellas y un precio ajustado. Que la guía Peñín puntuara muy bien el blanco les ha abierto las puertas en ferias de Nueva York y Tokio, y también quieren ir a Suecia, Noruega … A Oriol le gustaría poder vivir del vino en el futuro, aunque, afortunadamente , su carrera de modelo está muy viva.

 

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